Jesús es el festejado, pues Él es el cumpleañero, para Él es la fiesta, por esa razón debemos festejarlo como lo merece el Rey de Reyes, el Hijo del Dios vivo, el Mesías salvador y libertador, el Buen Pastor, aquel que dio la vida por nosotros.
Vayamos pues, como los pastores, a encontrarnos con Él para adorarlo en su humilde pesebre, llenos de alegría, cantándole con el corazón rebosante de amor.
Lleva esta alegría a tu casa, a los tuyos, a todo el que la necesite, a quien no la conoce, a quien no la puede dar, a quien no la recibirá, a todo aquel que es tu hermano, pues recuerda que “Aquel que dice amar a Dios a quien no ve, pero no ama a su hermano a quien si ve, ese es un mentiroso”.
Desde este humilde espacio les invito a decirle a Jesús “Feliz Cumpleaños” y a darle ese regalo por el que vino: “nuestro corazón”.
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