El país de Jesús...

El país en que nació Jesús se llamaba Palestina (actualmente se llama Israel). Su ciudad de origen es Belén. En la Biblia encontramos los nombres de las ciudades, montañas y ríos donde Jesús nació, predicó, murió y resucitó. Nombres de ciudades como Belén, Nazareth, Jesuralén; de lagos como el de Galilea y de ríos como el Jordán.

La situación política de Palestina en tiempos de Jesús, estaba dominada por Roma. La cultura dominante en el país era , ciertamente, la judía; pero también se hablaba el griego. Era, pues, un país cruzado por varias culturas: la hebrea, la griega y la romana. Jesús hablaría el arameo, la lengua de los israelitas de aquel tiempo. Roma respetaba bastante las particularidades e instituciones de los pueblos que estaban bajo su imperio. Había un representante romano (delegado o procurador) para gobernar, con una pequeña guardia. También había en Palestina un representante, nombrado por Roma.
La vida de Jesucristo se desarrolla en el tiempo de los emperadores Augusto y Tiberio. Cuando nace Jesús, Herodes el Grande es el rey de Palestina, quien muere en seguida dejando a sus hijos el territorio. El procurador romano que aparece en el Evangelio sentenciando su muerte es Poncio Pilato. Los sumos sacerdotes en el tiempo de Jesús fueron Anás y Caifás.

La situación social. La población de Palestina se componía de dos grupos: los judíos habitantes en la misma Palestina y los paganos (romanos). En lo religioso podríamos distinguir primeramente dos grandes orientaciones dentro del judaísmo: la farisea y la saducea.
Los fariseos cumplían la ley de Moisés estrictamente. Respetaban también las tradiciones: observaban el sábado, los ritos purificatorios, las oraciones, las limosnas, los diezmos. Esperaban la llegada del futuro Mesías liberador de Israel y la resurrección final. Deseaban la independencia de Palestina. No eran amigos de los romanos, aunque vivían con ellos.
Los saduceos querían también la independencia. Rechazaban las tradiciones orales judía. No creían en la resurrección final.
Los sacerdotes eran descendientes de la familia de Aarón y estaban al cuidado del templo de Jerusalén, donde ofrecían los sacrificios. Uno de los sacerdotes era designado como sumo sacerdote y como quien presidía el Sanedrín.
Los levitas ayudaban a los sacerdotes en las labores del templo y en los sacrificios.
Los escribas eran los maestros de la ley. Podían ser sacerdotes o laicos, fariseos o saduceos.
Los publicanos estaban unidos con los romanos y colaboraban con ellos. Se encargaban de cobrar los impuestos. Eran considerados por los demás como pecadores. No cumplían la ley ni las purificaciones.

Instituciones Religiosas: Para asuntos religiosos existía el Sanedrín, un senado compuesto por 65 miembros y presidido por el sumo sacerdote. Formaban parte del Sanedrín sacerdotes, ancianos y escribas. Tenía poder para juzgar y castigar a los que cometían faltas en materia religiosa. Para condenar a muerte necesitaba el permiso del representante romano.
La sinagoga es el lugar de reunión de los judíos. Es el lugar que hay en cada aldea o ciudad, donde se reúnen los sábados para rezar, leer o escuchar la escritura y los profetas.
El templo es el centro de la vida religiosa nacional. Construido y mantenido con el aporte de los fieles, eran donde se celebraban los sacrificios. Todos los israelitas estaban obligados a visitar el templo de Jerusalén.

Las Fiestas Religiosas: El sábado, que empezaba ya el viernes por la tarde y en el que todo trabajo estaba prohibido terminantemente.

La Pascua, fiesta central: se celebraba primero en las familias, se celebraba posteriormente en el templo y en familia o grupos. En ella se recuerda la liberación de Egipto.

Pentecostés: fiesta de la alianza realizada en el Sinaí entre Dios e Israel.
Tabernáculos: celebración de acción de gracias por las cosechas y los frutos.
Día de la reconciliación: liturgia del perdón de los pecados de todo el pueblo de Israel. Dedicación del Templo: aniversario de la dedicación del templo hecha por Judas Macabeo.
La fe israelita obliga a un comportamiento ético ante Dios, que se expresa en mandamientos, promesas, signos. Un signo visible de esta fe es la circuncisión.

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